martes, 3 de julio de 2018

Beethoven será una fiesta... por Pablo Bujalance


La OFM celebrará el 250 aniversario del nacimiento del músico en el curso 2019-2020 con la interpretación integral de sus sinfonías y conciertos
Seguro que llamó la atención de más de un melómano la ausencia de un compositor tan imprescindible como Ludwig van Beethoven en la programación para la temporada de abono 2018-2019 de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM), presentada recientemente. Pues sí: no hay una sola pieza del compositor alemán en el cartel, como tampoco la hay en el ciclo de conciertos en La Térmica La Filarmónica frente al Mar, ni siquiera en el ciclo de Música de Cámara que acoge cada año el auditorio del Museo Picasso. Y lo cierto es que hay una razón de peso, ya que la siguiente temporada, la 2019-2020, la OFM celebrará por todo lo alto el 250 aniversario del músico (nacido en Bonn en 1770) con una programación consagrada a su obra que incluirá sus nueve sinfonías, sus cinco conciertos para piano y orquesta, su único concierto para violín, su Missa Solemnis, varias oberturas como la de su ópera Fidelio y otras piezas que harán de Beethoven una fiesta absoluta. Así lo anunció en su momento a Málaga Hoy el director titular de la OFM Manuel Hernández Silva, y así han vuelto a confirmarlo fuentes de la orquesta. Ni que decir tiene que semejante órdago supondrá una prueba de altura para la orquesta y ofrecerá un escaparate decisivo para la consecución de nuevos públicos; y es que Beethoven sigue ejerciendo un atractivo notable tanto entre aficionados veteranos como entre los más jóvenes, dada la continua reivindicación de su obra como bastión esencial de la historia de la música y también como influencia determinante en la composición musical hasta el siglo XXI. La cuestión es que la posibilidad de escuchar en una misma temporada ya sólo la Quinta sinfonía y el Concierto nº 3 para piano y orquesta supone todo un hito para cualquier amante de la música que se precie.

Si el mismo Hernández Silva ha insistido a menudo en la necesidad de conformar una memoria musical en Málaga a través de la OFM mediante la programación recurrente de determinadas obras, Beethoven (al igual que Mahler, Stravinsky, Bruckner y Shostakovick) representa un aliado inestimable. A pesar de la ausencia del compositor para la próxima temporada, que se verá compensada con el banquete preparado para la posterior, Beethoven ha formado parte de manera habitual de sus programas, bien bajo su misma batuta o de la mano de directores invitados. Y cabe recordar que su predecesor en el cargo, el italiano Aldo Ceccato, apostó (en una decisión muy criticada y seguramente mal comprendida) por Beethoven como hilo conductor fundamental de sus temporadas de abono bajo el argumento de que el público siente predilección por el alemán: ahora, el 250 cumpleaños del compositor permite a Hernández Silva recoger aquel guante y recuperar a Beethoven como argamasa para la (re)composición del vínculo social y cultural de la OFM con su ciudad. Tampoco conviene olvidar que el autor de laPastoral ejemplifica como nadie la transición del Clasicismo al Romanticismo, una cuestión que Hernández Silva, director formado en Viena, y a pesar de su índolemozartiana, conoce bien de cerca. De igual modo, claro, la Orquesta Filarmónica de Málaga promete para el aniversario de Beethoven directores invitados y solistas a la altura de las circunstancias.

Eso sí, la gran temporada beethoveniana tendrá un prolegómeno inmediatamente anterior con el concierto correspondiente al encuentro de julio de 2019 de la Joven Orquesta Barroca de Andalucía (JOBA), que se celebrará el día 13 (con el Teatro Romano como sede posible tras el debut que acontecerá este año, los próximos días 11 y 12 de julio con Dido y Eneas de Purcell) con la Sinfonía nº 2 de Beethoven, además de la Sinfonía nº 29 y el Concierto para violín y orquesta nº 5 de Mozart, con Manuel Hernández Silva en la tarima: semejante ocasión servirá para dar el Año Beethoven por inaugurado y para desplegar una programación inédita en cuanto a alcance y ambición en la historia musical de Málaga. Eso sí, la temporada 2018-2019 promete hasta entonces momentos nada desdeñables, aunque sea sin Beethoven. En la temporada de abono del Teatro Cervantes destaca, precisamente, el regreso de Aldo Ceccato, esta vez como director invitado, nada menos que para la Sinfonía nº 9 de Mahler que la OFM interpretará a finales de noviembre. Y habrá más Mahler en febrero de 2019 con la Sinfonía nº4, que contará con la participación de la soprano Raquel Lojendio y con la batuta de Hernández Silva. Antes, a comienzos del próximo noviembre, el mismo director titular servirá un álgido tributo a Shostakovich con elConcierto para violín y orquesta nº 1 y la Sinfonía nº 5. Por no hablar de Bruckner, Rachmaninov, Schubert o Bernstein. ¿Alguin dijo la palabra Auditorio?




Pablo Bujalance

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