sábado, 29 de junio de 2019

Las películas pornográficas no tienen final ... por Pablo Aranda



Angela Merkel temblando refleja el final de una era.
En Alemania hace calor pero Angela Merkel está temblando. Sí la mujer más poderosa del mundo castañea de esa manera qué cosa no nos sucederá a nosotros. Málaga se ha librado de la ola, con lo cual pasamos el calor de siempre y encima no podemos quejarnos ¿pero quién puede quejarse de nada viendo a Merkel con esos temblores? En Alemania están algunas de las grandes farmacéuticas del mundo, pero lo primero que se les ocurrió a sus asesores fue ofrecerle un vaso de agua. Están retirando del mercado algunos productos homeopáticos, pero el agua es nada más, y nada menos, que agua. El agua lo cura todo. O como decía mi amigo Javier Bienvenido, el agua locura todo. Para el verano la tenemos garantizada, pero no me nombréis el otoño, que rima con madroño. Para entonces las depuradoras seguirán en obras y los grifos serán objetos absurdos, sin sentido, como herramientas de una era pasada. A lo mejor nuestra era está quedándose obsoleta. La era verdadera, pim pom fuera.
En otoño repuntará la venta de medicamentos para tratar las enfermedades venéreas. Y no podrán tomarse la pastilla con un vaso de agua porque no habrá agua. Van a proteger nuestras carreteras con dron, pero pocos jóvenes usan para protegerse condón. Por lo visto cuando no están jugando a la play ven un rato de pornografía y creen que todo el monte es orégano. Imitan comportamientos y piensan que el argumento de una película pornográfica puede ser la vida misma. A veces lo es. Ahí está la historia de la llamada 'manada'. Las películas pornográficas no tienen final, creo (me lo ha dicho un amigo), pero la vida sí. No creo que la vida de un repartidor de Butano sea como nos la pintaban algunas publicaciones digamos no demasiado cultas. Para contrarrestar la mala influencia del móvil tal vez tengamos que usar el móvil y mostrarles a nuestros venéreos jóvenes todo otro mundo de posibilidades. Empezando por el respeto. Las historias en las que a medio plazo parece funcionar la justicia permiten un buen uso didáctico en el colegio, a ver si con el nuevo reparto de horas queda tiempo para eso. El segundo idioma extranjero pierde fuerza en nuestras escuelas, aunque es cierto que el tonto puede serlo en muchos idiomas diferentes, como dijo, como dijo ¿quién lo dijo? Con tanta gente diciendo cosas es complicado escuchar al que tiene algo que decir. Este mundo se nos acaba, en serio, sólo hay que ver a Ángela Merkel. Y a nuestros jóvenes sobradamente preparados y con picores ahí mismo. Hay estampas que quizá retraten una época. Una es la de las playas tras la noche de San Juan, otra es la de los pantanos secos cuando se secan. Las mantas rojas sobre los cuerpos exhaustos de náufragos del siglo XXI, y el temblor sacudiendo el cuerpo de la mujer más poderosa del mundo. Entiendo que no aceptase el vaso de agua. Lo habría derramado entero, y con el agua no se juega.

Pablo Aranda



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