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martes, 13 de febrero de 2018

La bondad implacable ... por Antonio Muñoz Molina


Con la misma facilidad con que se le cuelga a alguien el sambenito de hereje, se reparten certificados de lo que podría llamarse victimidad

No hay fines nobles que en virtud de su nobleza justifiquen el uso de medios inmundos. Los medios son los fines. Los llamados fines son el medio y la excusa para imponer una dominación. Procuro no hacer el menor caso de los fines o los ideales explícitos que asegura tener la gente. No hay ninguna dificultad en inventar un ideal luminoso. No cuesta ningún dinero, y casi ningún esfuerzo, salvo el de la simple enunciación, y quizás algún gasto en propaganda. Hasta la obtusa sed de sangre de los pistoleros etarras podía envolverse en el ideal arcádico de una comunidad liberada, noble, feliz. El crimen y el terror no eran el medio necesario o disculpable para alcanzar ese fin. Eran el fin en sí mismo, por otra parte muy conocido y muy experimentado en muchos sitios del mundo: la dominación de las personas y de las conciencias a través del miedo. No es verdad que distintos ideales, a veces muy alejados entre sí, puedan compartir a veces medios semejantes. La identidad de los medios revela que los fines son exactamente los mismos.

sábado, 7 de octubre de 2017

Desde la Cordura ... por Antonio Muñoz Molina

No soy equidistante. No es equidistancia reclamar que las calles sean de todos. No lo es advertir de que todos perdemos con este gran desgarro.

Nunca hemos vivido días así. Tenemos miedo a mirar las noticias en el teléfono móvil y abrimos con alarma el correo electrónico. Ponemos la radio con urgencia y con aprensión, con la certeza de que vamos a recibir un sobresalto. Leemos artículos y escuchamos voces buscando información, o algo de tranquilidad, o respiro, o esperanza, y rara vez encontramos algo que no sea desolador, o alarmante, o fatigoso de tan repetido. Desde los tiempos de nuestra juventud no ha sido tan incierto el futuro inmediato. Nuestros hijos viven ahora en primera persona incertidumbres semejantes a las que nosotros les hemos contado: cuando nuestra vida entera dependía de lo que pasara o no pasara al día siguiente, esa misma noche, al cabo de unas horas.