Mostrando entradas con la etiqueta opinionlillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinionlillo. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de agosto de 2017

Málaga no está sucia ... por Ignacio Lillo.



Los churretes de roña negra que decoran las aceras de los barrios son en realidad alegorías picassianas

Málaga no está sucia. Quienes digan lo contrario deben ser vecinos maledicentes, y seguro que con simpatías por la oposición. Málaga no está sucia, lo que le pasa es que es picassiana. Picassianos son los churretes de roña negra que decoran las aceras de los barrios. Dibujos amorfos que en realidad están ahí a cosa hecha, son una apuesta municipal, para extender el influjo cultural del Centro a cada rincón, y que sus vecinos se sientan imbuidos del espíritu de esta urbe en la que todos quieren estar y a la que los periódicos de media Europa (incluidos los chovinistas franceses) se rinden por la evidencia. Pocas ciudades en el mundo pueden alardear de haber extendido hasta sus confines la marca que las distingue. Cuando el churrete es de los de tipo pegajoso (sticky, en inglés, que queda más guay) es porque pasa de lo visual y olfativo para entrar en la órbita de la performance, la interacción total con el espectador, que no se limita a contemplarla. La vive. De hecho, se recomienda que si alguna vez se le queda la chancla pegada, vuelva a casa a la pata coja, no la retire, para dar lugar a una gran obra urbana colectiva: chancletas multicolores sobre fondo negro. Sublime.

miércoles, 19 de octubre de 2016

La Coracha Vive ... por Ignacio Lillo.

En un tiempo no muy lejano en Málaga hubo un pequeño Albaicín, que nació volcado al mar, cuando las olas batían a los pies de la Alcazaba. En la falda que ahora ocupa un paseo alicatado y gris, por el que casi nunca pasea nadie (triste paradoja), había casas, flores y gallos. La vida se iba haciendo con muchas fatiguitas, en las espaldas y los brazos de los estibadores y al servicio de las familias pudientes, como evoca mi amigo Juan Luis Pinto en su novela 'El vigía Puerta Oscura' (no se la pierdan si les apasionan los temas malaguitas). De haber sido un barrio rico jamás se habría echado abajo casi por completo, y ahora sólo quedan dos ejemplos de lo que fue. En La Odisea, que así se llama el negocio de vinos y tapas que ocupa una de las casas, se come y se bebe de lo mejor, dicho sea de paso.