Las antiguas dos Españas han muerto. Sigue habiendo una división ideológica entre nuestra sociedad, sí, pero echarse a la calle por la política ya está demodé. Hace tiempo que la izquierda española adquirió el dominio absoluto de las calles y convoca y desconvoca huelgas y manifestaciones a su antojo. “Gobierne quién gobierne, todos a la huelga” rezaba un panfleto de la última huelga estudiantil. Me da igual que deroguen la ley contra la que me rebelo, yo quiero hacer huelga y ya está. Normal que se haya obligado a la derecha a inventarse aquello de la “mayoría silenciosa” para referirse a su electorado. Silenciosa hasta que les quitan los toros o legalizan el aborto, claro. Una cosa es ser moderado y otra, tonto.