
Se mire por donde se mire desde Málaga, sólo cabe ser optimista con el nuevo Gobierno de España. Peor no se podía caer en cuanto a las inversiones que se habían previsto en el presupuesto elaborado por los populares, que pese a todo lo que ha caído parece que no van a descansar en paz. La salida de Rajoy les puede sacar rápido del purgatorio en el que acaban de entrar. Málaga no estaba siendo bien tratada por el Ejecutivo, pese a lo proclamado por Elías Bendodo en la hora del adiós. Es cierto que los datos de creación de empleo son incontestables, pues hay 75.000 malagueños que han encontrado un trabajo desde que el PP llegó al poder en el año 2011. Magnífico dato. Otra cosa son los 2.500 millones que dice que se han dejado en la provincia, que nadie sabe exactamente dónde están o dónde se han invertido. No ofreció detalles de eso. Aquí se han podido hacer las cuentas de la lechera e incluir lo que se ha presupuestado, que no llega a esa cifra ni de lejos. Ni siquiera teniendo en cuenta que se hubiera gastado todo lo presupuestado, algo que todos sabemos que no ocurre casi nunca. Ya vendrán tiempos mejores, se decía por estos lares tras comprobarse que en Málaga apenas se iban a invertir 142 millones de euros este año, tras los raquíticos 135 del año pasado, que tampoco se gastaron en su totalidad.