Todas las primaveras el mismo golpe de estado espectacular y no nos acostumbramos. Las Vírgenes, los Cristos, los nazarenos, los legionarios, los penitentes de la España eterna tomando las calles por asalto para asombro de los turistas chinos y fastidio de minorías ilustradas. Ese es el plan de las vacaciones. Vírgenes lacrimógenas y Cristos desgarrados por una saeta y también turistas europeas despatarradas al sol.
Algunos nativos llaman cultura a esto y tildan de incultos a quienes no comparten el regusto populachero y supersticioso del evento. El porcentaje del PIB y el 21% de IVA son los signos de distinción de la verdadera cultura. En comparación, la Semana Santa cofrade se reduce a factoría local de imágenes religiosas del horror. Como si no tuviéramos bastante con las atrocidades de los telediarios.