El niño Dios nace en un portal de la ciudad de Belén. Que buen acontecimiento para aquellas personas que creen de corazón en el mensaje de salvación que contiene esta buena nueva. Para el resto de las personas que no tienen esa creencia, porque tienen otras, estos días son días de fiesta, de descanso y ocasión para hacer una escapada o pasar unos días con la familia. Y es que en esta sociedad plural y diversa hay gente para todo y los sentimientos y creencias son igualmente respetables. Sólo hay un pero en este asunto. El pero viene cuando unas personas quieren que todo el mundo comparta sus creencias. En ese momento el pensamiento totalitario se convierte en integrismo y ya se sabe dónde acaban los integrismos.
Que en los lugares dedicados a los cultos religiosos se celebren cuantos actos estimen los creyentes, es un derecho que todos debemos defender. Que se hagan manifestaciones en la calle de cualquier tipo, expresando ideas, creencias, reivindicaciones, es otro derecho que todos debemos defender. Ahora bien, que se invada permanentemente lugares públicos con imágenes y símbolos religiosas eso es imponer.
Que en los lugares dedicados a los cultos religiosos se celebren cuantos actos estimen los creyentes, es un derecho que todos debemos defender. Que se hagan manifestaciones en la calle de cualquier tipo, expresando ideas, creencias, reivindicaciones, es otro derecho que todos debemos defender. Ahora bien, que se invada permanentemente lugares públicos con imágenes y símbolos religiosas eso es imponer.


