La edición de este año, con sede sonora en el Parque del Majuelo de Almuñécar destaca por la incorporación de talentos jóvenes que contribuyen a hacer este género atemporalEl jazz tiene un estilo de mitomanía tranquila y cercana, respetuosa, donde hablas de tú a tú con el músico tras el concierto, mientras te firma el disco o te envidia por estar así, con aire de vacaciones, en una ciudad como Almuñécar, sin el trasiego del avión y la carretera, propio de las giras de verano. Para la siguiente ocasión, el artista se sigue acordando de ti y de esta ciudad.
Así lo hace posible el Festival Internacional de Jazz de Almuñécar, uno de los históricos del circuito estival, en el que se puede conversar con grandes, como el pianista Gonzalo Rubalcaba o con promesas ya consolidadas, como el saxofonista y cantaor flamenco Antonio Lizana. El primero recibió la medalla de oro del Festival y tiene ya su estrella en el Bulevard del Jazz del parque El Majuelo, junto a Chucho Valdés, Eliane Elías y Chano Domínguez, entre otros, lo que marca una conexión clara de este evento con los pianistas latinos.