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viernes, 7 de abril de 2017

'Gibrartá aspañó' ... por Feliz Ruíz

Teta y culo quiere ser Picardo, sal y pimienta, noche y día, sol y luna. Todo a la vez
Eran otros tiempos, cuando el pasaporte y la peseta. Calculo que 1992 o 1993. A un grupo de estudiantes de instituto nos llevaron a visitar Gibraltar, viaje que por entonces era frecuente en los departamentos de Inglés. Fuimos en autobús y, cuando pasamos el paso fronterizo, los profesores nos dieron carta de libertad. Cada cual se fue por su lado, a su amor, y un grupo de amigos anduvimos pajareando por aquí y por allá.

lunes, 2 de enero de 2017

El Milagro ... por Félix Ruiz

La sala de un cine es una caja mágica: un espacio cerrado al mundo real, tan ruidoso el jodido, y abierto a otro mundo, el interior. Y precisamente allí, en una sala, estábamos el jueves mi hijo y yo viendo una película infantil, de Disney, con heroína abnegada, héroe malote y un tropel de canciones ultrazucaradas. Mi hijo, que tiene cinco años, miraba la pantalla extasiado y comía palomitas a un ritmo prodigioso. Lo normal, vamos, hasta que giró la cabeza, me miró y me dijo: "Qué bien estamos, papá". Luego me ofreció palomitas de su cartucho y se volvió a lo suyo, como si tal cosa. Yo me quedé pensando sin embargo, agradecido. Primero porque no es normal que mi hijo te ofrezca palomitas, un bien para él tan preciado; o sea, que ofrecerlas es la forma más elevada que tiene de decirte que te quiere. Segundo, porque allí juntos los dos y solos, en primera fila y aunque en la sala hubiese muchos más padres y niños, se produjo esa rara comunión entre los seres de la que hablaba el poeta Jaime Gil de Biedma. Le pasé la mano por encima del hombro y me dije que sólo por ese momento merecía la pena haber vivido este 2016 agridulce que deja en su morral una dosis no pequeña de pesares, putadas y decepciones.

domingo, 1 de enero de 2017

Año de Cine ... por Félix Ruiz

Aquí está ya enero, con sus compras al inicio, la tarjeta echando humo, y su cuesta después. Mes raro, ciclotímico, con un arranque festivo y pródigo y una segunda parte, que ocupa más de la mitad, en la que lo que toca es disfrutar de los placeres sencillos y mirar por los ahorros en el caso improbable de que los haya. Pero enero, más allá de su extraña dinámica, también tiene sus cosas positivas, en especial diría yo que para los cinéfilos, que ahora entramos en temporada alta de estrenos, un periodo que arranca con el cambio de año y que se extiende hasta la entrega de los Goya y de los Oscar. Martin Scorsese, viejo maestro pero que anda en plena forma, será el primero en abrir el fuego el próximo fin de semana con Silencio, un filme histórico ambientado en el Japón del XVII y protagonizado por dos jesuitas que tratan de buscar a un compañero desaparecido. Buena pinta no, pintaza.