ES CIERTO que todo el que recuerda se equivoca de algún modo, pero hay tramos dudosos del pasado que acaban convirtiéndose con los años en precisas fijaciones mentales. Su perseverancia en la memoria concierne obviamente a la intensidad de la experiencia vivida. Y ahí aparece siempre usted, con sus ojos claros asomando por encima de las gafas, su blanquecino pelo mal peinado, su bondad, su cigarro, su decencia. Yo no había cumplido 20 años y usted debía de andar por los 60, de modo que para mí su figura se confundía con la de un anciano menoscabado por las inclemencias de la vida
