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miércoles, 12 de octubre de 2016

Perder el Tiempo ... Por Antonio Lucas.

El martes estuve con La Flaca. Es la primera amiga que tuve al llegar a esta redacción, hace quizá 20 años. A La Flaca le ha dado la vida dos coces consecutivas y ahora marcha un tiempo fuera de España para encontrar ese rato de silencio, de distancia y de descompresión que el daño hondo exige. Lo tiene claro: "He tenido que quedarme sola, muy sola, para atreverme a estar más sola aún, sin miedo a lo que dejo hasta que vuelva". Más o menos dijo esto. Aunque Pedro Simón y yo entendimos de otro modo lo que esa frase lleva dentro. Algo así: ahora me atrevo a ser valiente, volveré al periódico, pero ya sin pavor a perder aquello que me parecía irrenunciable, el sitio. El lugar que uno ocupa en su trabajo y que por una exageración considera exactamente la vida.En este oficio debes mostrarte urgente y propiciarte urgido. Es la idea que muchos tienen de la obra bien hecha. Parar es un motivo de derrota. Respirar mirando a lo lejos sin fijar la vista en nada es síntoma de sospecha.

miércoles, 1 de junio de 2016

El desencanto... por Antonio Lucas

Creo que no estoy solo. Creo que miro hacia otro lado porque tuve entusiasmo y lo fui perdiendo. Hace semanas que no escribo exactamente de política. O mejor, que no echo la tarde escuchando declaraciones de partido, semiótica de candidatos. Leo otras cosas y hablo de otras cosas con los amigos. No ha sido un pacto, sino una consecuencia. Hemos amortiguado la ilusión, algunos compadres y yo.Creímos que las cosas podrían ser de otro modo. Votamos para que lo fueran. Incluso votamos a gente concreta en este país tan difícil de concretar. Y todo por no hacer del ejercicio de las urnas un algo inútil, como otras veces en que fuimos a no votar o lo hicimos en blanco. Aquel domingo de diciembre quisimos influir para no quedarnos en lo testimonial. Y tampoco sirvió de nada.