Siempre me he reído de la gente que «se quita años». De boquilla, claro, si uno inventara la fórmula para rejuvenecer se haría multimillonario. Aunque muchos se resisten a entrar, el club de los mayores de 65 no para de crecer en Málaga: 62.000 más en la última década. Tal y como están las cosas son casi los que tienen un horizonte más estable.
La generación de los mayores se ha ganado a pulso vivir una jubilación plena. La mayoría se criaron con la enseñanza del respeto a los padres y a los abuelos, en una época en que se reservaba lo mejor para los ancianos. Luego, cuando ellos tuvieron hijos la sociedad había dado un giro total, los niños comenzaban a ser un bien escaso que tendía a mimarse y protegerse. Total, que siempre les tocó ser perdedores. Había incluso un refrán que decía: «Cuando seas padre comerás huevos», que por aquel entonces debía ser un manjar exquisito.
