El Unicaja llegó a superar al Fiat Turín por 20 puntos con un recital triplista, pero su fragilidad defensiva lo abocó a la angustia final
Algunos partidos son difícil de explicar. Harían falta varias páginas más para no dejarse detalles. Es complicado que el lector y un aficionado entiendan que el Unicaja firmase uno de sus mejores partidos ofensivos de la historia, pero que a punto estuviese de perder (104-105). Es extraño. Lo cierto es que nada en el choque de ayer se acerca a la normalidad. El caso es que el conjunto malagueño sumó un triunfo más en un encuentro presidido por un increíble recital anotador. Ganó gracias a una canasta de Jaime Fernández a falta de cuatro segundos para el final. El techo del jugador madrileño no parece tener límite a tenor de lo visto hasta ahora. Cuando al Unicaja se le cerró el aro, se echó el equipo a la espalda y acabó ganando el partido con una gran penetración rodeado de brazos de los rivales.
Algunos partidos son difícil de explicar. Harían falta varias páginas más para no dejarse detalles. Es complicado que el lector y un aficionado entiendan que el Unicaja firmase uno de sus mejores partidos ofensivos de la historia, pero que a punto estuviese de perder (104-105). Es extraño. Lo cierto es que nada en el choque de ayer se acerca a la normalidad. El caso es que el conjunto malagueño sumó un triunfo más en un encuentro presidido por un increíble recital anotador. Ganó gracias a una canasta de Jaime Fernández a falta de cuatro segundos para el final. El techo del jugador madrileño no parece tener límite a tenor de lo visto hasta ahora. Cuando al Unicaja se le cerró el aro, se echó el equipo a la espalda y acabó ganando el partido con una gran penetración rodeado de brazos de los rivales.


